jueves, 19 de noviembre de 2009

volviste!

pense que no pensaba mas en ti..
senti que ya no te sentia..
habia cambiado el canal en mis sue;os y cambie tu aroma a noche tranquila..

Se alegra mi vista y se alegra mi corazon..
el invierno comenzaba a enfriarme..
pero volviste a calentarme como chocolate caliente..

oh alegria maleducada..
me echaste de mi asiento para volar..
para elevarme en el aire que la perseguia detras de sus cabellos..

felices mis ojos que te divisaron..
feliz mi nariz que guarda de nuevo tu perfume..
pero tristes oidos que despues de tanto tiempo siguen a la espera de volver a oir tu voz..

lunes, 2 de noviembre de 2009

consejos impracticos..

a continuacion se presentan una serie de teorias/experimentos para poder arreglar una memoria descompuesta.. de esas que funcionan solo hacia atras..

Metodos fallidos:
- Ejercicio: Sirve solo para el desestres, mientras relaja el cuerpo relaja un tanto la mente.. mas no asi la memoria..

- Escribir: Ayuda a aclarar y ordenar ideas.. saber el motivo de la tristeza y coraje ayuda.. aunque no las elimina..

- Alcohol: El mas comun.. combinado con fiesta y amigos ayuda como distraccion.. ello aunado a su efimeridad podrian ser casi adictivos..

- Llorar: De poca utilidad, pues esta basado en los sentimientos.. los cuales vienen y van a su antojo.. Ademas es de maricones..

- Violencia: Por violencia entiendase golpear un saco de arena..levantar el dedo medio a la humanidad.. o celebrar el dia de las madres en cualquier fecha ajena al 10 de mayo.. Aunque el efecto de desahogo es bastante tangible normalmente no brinda alegria alguna y puede causar problemas con otro tipo de relaciones..

- Evitar el sue;o: Esta es realmente peligrosa y estupida.. pues mientras uno voluntariamente evita el sue;o por algun temor extra;o el cuerpo termina cediendo despues de 2 noches de no conciliarse con la almohada.. no hay forma de estar despierto para siempre.. peque;o defecto humano..

Teorias no probadas :
- La pi;ata**: Consiste en colgar al acusado y darle con un palo.. darle darle darle sin perder el tino.. la hipotesis es que su cara desfigurada no tendra cabida en la memoria y sera eliminada totalmente junto coon toda memoria asociada..

- Envio internacional: Conseguir enviarla a alguna comunidad rural en Africa o Asia.. a Lacandona o Amazonas y esperar a que la tierra se la trague..

- Sustitucion: Pudiera ser la mejor de todas.. pero se vuelve a caer en el ciclo..


Metodos en curso:
- Tiempo: cruzarse de brazos y esperar que la memoria se erosione como las arenas del desierto de chihuahua (no estaria mal terminar con un paisaje similar a las barracas del cobre).. Tal vez hasta ahora la mas "efectiva"..

- Ayuda Divina: Se puede dudar total o nulamente de esta teoria, pues por un lado no hay nada que demuestre que sea el Altisimo quien ayuda.. mientras que del otro El es quien hace todo, pudiendolo responsabilizar por dar cuerda al tiempo (que ha merecido ser el mas "efectivo").. Ademas de su enigmatico proceder, solo pudiera darse por fallido hasta 1 segundo antes de dejar este mundo, pues tal vez ese sea el momento que El creyo mas conveniente para conceder tal favor.. asi que mientras no sea fallido se seguira practicando..

**Pudiera causar problemas con el poder judicial del estado..

nota del autor..

me permito informar de mi actual, y espero temporal emancipacion intelectual..

Yo.. epi.. aun y cuando comparto la misma materia y alma con manuel.. me gustaria aclarar que debido a su extra;o accionar intelectual y la complejidad de sus filtros racionales me permito separarme por el momento de su entidad racional para volver cuando la armonia pueda vovler a ser reestablecida.. aunque no se descarta que durante esta separacion pueda haber una ocasional aportacion de mmm..

Sere como un "id" sin ser regido por un "super ego" y esperemos esto sea para bien..

P.D. por esto mismo yo manuel mtz mtz me deslindo totalmente de toda responsabilidad en los comentarios de mi expreso alter ego..

lunes, 21 de septiembre de 2009

es solo una espinita..

Porque solo quiero sacarme esta espinita..
Fue todo lo que pudiste hacer.. solo una espinita..

Pero quiero sacarla, no me hace daño, solo me incomoda..
Es solo una espinita, una astillita, un cabello endurecido, una venita petrificada..

Porque tu corazon es tan pequeño.. por eso tus venas son delgadas..
Por eso solo lograste clavarme una espinita..

Ayer trate de sacarla, pero no pude.. Se calentaba.. como se calientan mis pulmones con el aire que arde ante tu presencia..
Me decia con señales de humo que solo 2 personas la sacan.. quien la recibe y quien la forma..

Trate de dialogar.. de decirle que quien la recibio no la puede sacar..
Me dijo que me fuera al carajo.. al lugar donde los egocentricos se reunen..

Pues que, no he sido yo quien la recibio.. sino quien la puso en donde esta..
Que si es pequeña y delgada es por que fue lo unico que quise tomar..

Por que me quejo de lo que yo mismo provoco??
Por que no dejo aliviar a quien yo mismo enterre esta espinita??

Si sabiendo que las rosas tiene sus espinas te atreves a mirarla..
Si sabiendo que tienen espinas te aventuras a hundir su tallo en tu palma..
Si sabiendo que, como las flechas de Cupido, la manera de evitar dejar rastros es dejando que atraviesen la piel o bien, antes de que encuentren su salida de emergencia regresarlas por donde vinieron..

Por que pensar que las cosas funcionan diferente??

Por que pensar que un volcan vomitara chocolate??
Por que pensar que los arboles creceran hacia los lados??
Por que pensar que los trenes correrian por un rio??
Por que pensar que las espinas no dejaran rastro cuando se rompen??
Por que pensar que es culpa del corazon lo que ordena la razon??

Si no la saco yo.. tendras que ser tu..
Pero si te niegas tendre que esperar a que el afectado la escupa, pues si bien no hace daño ahora.. su arrastre finalmente lo hara..

domingo, 30 de agosto de 2009

Quiero un convertible..

Quiero un convertible.. un auto convertible..
Que se convierta de un coupe a un descapotable..

Quiero un convertible.. una mente convertible..
Que se convierta de intrigante a creyente..

Quiero un convertible.. un rostro convertible..
Que se convierta de duro a carismatico..

Quiero un convertible.. una voluntad convertible..
Que se convierta de maleable a convencida..

Quiero un convertible.. una memoria convertible..
Que se convierta de lineal a tridimensional..

Quiero un corazon convertible..
Que se convierta de apasionado a calido y tranquilo..

Mi musa morena..

No es que no te quiera..
Eso ya lo sabes..
El significado de la palabra es lo que te confunde..

Te quiero.. te quiero tomar entre mis brazos..
Te quiero.. te quiero besar tus suaves labios..
Te quiero.. te quiero arrastrar hacia mi..
Te quiero.. te quiero tener siempre a mi lado..

Te deseo..
Te sueño..
Te imagino..
Te quiero..

No busco amarte ni que me ames..
No busco preocuparme ni preocuparte..
No busco buscarte..

Solo te quiero..

Te quiero para pensar en ti..
Te quiero para creer en ti..
Te quiero para dedicarte estos versos..
Te quiero para querer a alguien..
Te quiero como inspiracion..
Te quiero como musa..

sábado, 29 de agosto de 2009

Palomas blancas y Garzas morenas,,

-Mi prima Inés era rubia como una alemana. Fuimos criados juntos, desde muy niños, en casa de la buena abuelita que nos amaba mucho y nos hacía
vernos como hermanos, vigilándonos cuidadosamente, viendo que no
riñésemos. ¡Adorable, la viejecita, con sus trajes a grandes flores, y
sus cabellos crespos y recogidos como una vieja marquesa de Boucher!

** * **


Inés era un poco mayor que yo. No obstante, yo aprendí a leer antes que
ella; y comprendía - lo recuerdo muy bien - lo que ella recitaba de
memoria, maquinalmente, en una pastorela, donde bailaba y cantaba
delante del niño Jesús, la hermosa María y el señor San José; todo con
el gozo de las sencillas personas mayores de la familia, que reían con
risa de miel, alabando el talento de la actrizuela.

Inés creía. Yo también; pero no tanto como ella. Yo debía entrar a un
colegio, en internado terrible y triste, a dedicarme a los áridos
estudios del bachillerato, a comer los platos clásicos de los
estudiantes, a no ver el mundo -¡mi mundo de mozo! - y mi casa, mi
abuela, mi prima, mi gato, un excelente romano que se restregaba
cariñosamente en mis piernas y me llenaba los trajes negros de pelos
blancos.

Partí.

Allá en el colegio mi adolescencia se despertó por completo. Mi voz tomó
timbres aflautados y roncos; llegué al período ridículo del niño que
pasa a joven. Entonces, por un fenómeno especial, en vez de preocuparme
de mi profesor de matemáticas, que no logró nunca hacer que yo
comprendiese el binomio de Newton, pensé - todavía vaga y
misteriosamente - en mi prima Inés.

Luego tuve revelaciones profundas. Supe muchas cosas. Entre ellas, que
los besos eran un placer exquisito.

Tiempo.

Leí Pablo y Virginia. Llegó un fin de año escolar, y salí, en
vacaciones, rápido como una saeta, camino de mi casa. ¡Libertad!

** * **


-Mi prima- ¡pero, Dios santo, en tan poco tiempo!- se había hecho una
mujer completa. Yo delante de ella me hallaba como avergonzado, un tanto
serio. Cuando me dirigía la palabra, me ponía a sonreírle con una
sonrisa simple.

Ya tenía quince años y medio Inés. La cabellera, dorada y luminosa al
sol, era un tesoro. Blanca y levemente amapolada, su cara era una
creación murillesca, si veía de frente. A veces, contemplando su perfil,
pensaba en una soberbia medalla siracusana, en un rostro de princesa. El
traje, corto antes, había descendido. El seno, firme y esponjado, era un
ensueño oculto y supremo; la voz clara y vibrante, las pupilas azules,
inefables; la boca llena de fragancia de vida y de color de púrpura.
¡Sana y virginal primavera!

La abuelita me recibió con los brazos abiertos. Inés se negó a
abrazarme, me tendió la mano. Después, no me atreví a invitarla a los
juegos de antes. Me sentía tímido. ¡Y qué! Ella debía sentir algo de lo
que yo. ¡Yo amaba a mi prima!

Inés los domingos iba con la abuela a misa, muy de mañana.

Mi dormitorio estaba vecino al de ellas. Cuando cantaban los campanarios
su sonora llamada matinal, ya estaba yo despierto.

Oía, oreja atenta, el ruido de las ropas. Por la puerta entreabierta
veía salir la pareja que hablaba en voz alta. Cerca de mí pasaba el
frufrú de las polleras antiguas de mi abuela, y del traje de Inés,
coqueto, ajustado, para mí siempre revelador.

¡Oh, Eros!

** * **


-Inés...

-¿...?

Y estábamos solos a la luz de una luna argentina, dulce, una bella luna
de aquellas del país de Nicaragua.

Le dije todo lo que sentía, suplicante, balbuciente, echando las
palabras, ya rápidas, ya contenidas, febril, temeroso. ¡Sí! Se lo dije
todo: las agitaciones sordas y extrañas que en mi experimentaba cerca de
ella; el amor, el ansia; los tristes insomnios del deseo; mis ideas
fijas en ella, allá en mis meditaciones del colegio; y repetía como una
oración sagrada la gran palabra: ¡el amor! Oh, ella debía recibir gozosa
mi adoración. Creceríamos más. Seríamos marido y mujer...

Esperé.

La pálida claridad celeste nos iluminaba. El ambiente nos llevaba
perfumes tibios que a mí se me imaginaban propicios para los fogosos
amores. ¡Cabellos áureos, ojos paradisíacos, labios encendidos y
entreabiertos!

De repente, y con un mohín:

-¡Ve! La tontería...

Y corrió, como una gata alegre adonde se hallaba la buena abuela,
rezando a la callada sus rosarios y responsorios.

Con risa descocada de educanda maliciosa, con aire de locuela:

-¡Eh, abuelita!- me dijo...

Ellas, pues, ya sabían que yo debía «decir».

Con su reír interrumpía el rezo de la anciana que se quedó pensativa
acariciando las cuentas de su camándula. Y yo que todo lo veía, a la
husma, de lejos, lloraba, sí, lloraba lágrimas amargas, ¡las primeras de
mis desengaños de hombre!

Los cambios fisiológicos que en mí se sucedían y las agitaciones de mi
espíritu me conmovían hondamente. ¡Dios mío! Soñador, un pequeño poeta
como me creía, al comenzarme el bozo, sentía llena de ilusiones la
cabeza, de versos los labios, y mi alma y mi cuerpo de púber tenían sed
de amor. ¿Cuándo llegaría el momento soberano en que alumbraría una
celeste mirada el fondo de mi ser, y aquel en que se rasgaría el velo
del enigma atrayente?

Un día, a pleno sol, Inés estaba en el jardín, regando trigo, entre los
arbustos y las flores, a las que llamaba sus amigas: unas palomas albas,
arrulladoras, con sus buches níveos y amorosamente musicales. Llevaba un
traje - siempre que con ella he soñado la he visto con el mismo - gris
azulado, de anchas mangas, que dejaban ver casi por entero los satinados
brazos alabastrinos; los cabellos los tenía recogidos y húmedos y el
vello alborotado de su nuca blanca y rosa era para mí como luz crespa.
Las aves andaban a su alrededor currucuqueando, e imprimían en el suelo
oscuro la estrella acarminada de sus patas.

Hacía calor. Yo estaba oculto tras los ramajes de unos jazmineros. La
devoraba con los ojos. ¡Por fin se acercó por mi escondite, la prima
gentil! Me vio trémulo, enrojecida la faz, en mis ojos una llama viva y
rara, y acariciante, y se puso a reír cruelmente, terriblemente. ¡Y
bien! Oh, aquello no era posible. Me lancé con rapidez frente a ella.
Audaz, formidable debía de estar, cuando ella retrocedió como asustada,
un paso.

-¡Te amo!

Entonces tornó a reír. Una paloma voló a uno de sus brazos. Ella la mimó
dándole granos de trigo entre las perlas de su boca fresca y sensual. Me
acerqué más. Mi rostro estaba junto al suyo. Los rendidos animales nos
rodeaban. Me turbaba el cerebro una onda invisible y fuerte y de aroma
femenil. Se me antojaba Inés una paloma hermosa y humana, blanca y
sublime: y al propio tiempo llena de fuego, de ardor. ¡Un tesoro de
dichas! No dije más. Le tomé la cabeza y le di un beso en una mejilla,
un beso rápido, quemante de pasión furiosa. Ella, un tanto enojada,
salió en fuga. Las palomas se asustaron y alzaron el vuelo, formando un
opaco ruido de alas sobre los arbustos temblorosos. Yo, abrumado, quedé
inmóvil.

** * **


Al poco tiempo partía a otra ciudad. La paloma blanca y rubia no había
¡ay! mostrado a mis ojos el soñado paraíso del misterioso deleite.

** * **


¡Musa ardiente y sacra para mi alma, el día había de llegar! Elena la
graciosa, la alegre, ella fue el nuevo amor. ¡Bendita sea aquella boca,
que murmuró por primera vez cerca de mí las inefables palabras!

Era allá, en una ciudad que está a la orilla de un lago de mi tierra, un
lago encantador, lleno de islas floridas, con pájaros de colores.

Los dos solos estábamos cogidos de las manos, sentados en el viejo
muelle, debajo del cual el agua glauca y oscura chapoteaba musicalmente.
Había un crepúsculo acariciador, de aquellos que son la delicia de los
enamorados tropicales. En el cielo opalino se veía una diafanidad
apacible que disminuía hasta cambiarse en tonos de violeta oscuro, por
la parte del oriente, y aumentaba convirtiéndose en oro sonrosado en el
horizonte profundo, donde vibraban oblicuos, rojos y desfallecientes los
últimos rayos solares. Arrastrada por el deseo, me miraba la adorada mía
y nuestros ojos se decían cosas ardorosas y extrañas. En el fondo de
nuestras almas cantaban un unísono embriagador como dos invisibles y
divinas filomelas.

Yo extasiado veía a la mujer tierna y ardiente; con su cabellera castaña
que acariciaba con mis manos, su rostro color de canela y rosa, su boca
cleopatrina, su cuerpo gallardo y virginal; y oía su voz queda, muy
queda, que me decía frases cariñosas, tan bajo, como que sólo eran para
mí, temerosa quizás de que se las llevase el viento vespertino. Fija en
mí, me inundaban de felicidad sus ojos de Minerva, ojos verdes, ojos que
deben siempre gustar a los poetas. Luego, erraban nuestras miradas por
el lago, todavía lleno de vaga claridad. Cerca de la orilla, se detuvo
un gran grupo de garzas. Garzas blancas, garzas morenas de esas que
cuando el día calienta, llegan a las riberas a espantar a los
cocodrilos, que con las anchas mandíbulas abiertas beben sol sobre las
rocas negras. ¡Bellas garzas! Algunas ocultaban los largos cuellos en la
onda o bajo el ala, y semejaban manchas de flores vivas y sonrosadas,
móviles y apacibles. A veces una, sobre una pata, se alisaba con el pico
las plumas, o permanecía inmóvil, escultural o hieráticamente, o varias
daban un corto vuelo, formando en el fondo de la ribera llena de verde,
o en el cielo, caprichosos dibujos, como las bandadas de grullas de un
parasol chino.

Me imaginaba junto a mi amada, que de aquel país de la altura me
traerían las garzas muchos versos desconocidos y soñadores. Las garzas
blancas las encontraba más puras y más voluptuosas, con la pureza de la
paloma y la voluptuosidad del cisne; garridas con sus cuellos reales,
parecidos a los de las damas inglesas que junto a los pajecillos rizados
se ven en aquel cuadro en que Shakespeare recita en la corte de Londres.
Sus alas, delicadas y albas, hacen pensar en desfallecientes sueños
nupciales; todas - bien dice un poeta - como cinceladas en jaspe.

¡Ah, pero las otras, tenían algo de más encantador para mí! Mi Elena se
me antojaba como semejante a ellas, con su color de canela y de rosa,
gallarda y gentil.

Ya el sol desaparecía, arrastrando toda su púrpura opulenta de rey
oriental. Yo había halagado a la amada tiernamente con mis juramentos y
frases melifluas y cálidas, y juntos seguíamos en un lánguido dúo de
pasión inmensa. Habíamos sido hasta ahí dos amantes soñadores,
consagrados místicamente uno a otro.

De pronto, y como atraídos por una fuerza secreta, en un momento
inexplicable, nos besamos en la boca, todos trémulos, con un beso para
mí sacratísimo y supremo: el primer beso recibido de labios de mujer.
¡Oh, Salomón, bíblico y real poeta! Tú lo dijiste como nadie: «/Mel et
lac sub lingua tua/».

Aquel día no soñamos más.

** * **


¡Ah, mi adorable, mi bella, mi querida garza morena! Tú tienes en los
recuerdos profundos que en mi alma forman lo más alto y sublime, una luz
inmortal.

¡Porque tú me revelaste el secreto de las delicias divinas, en el
inefable primer instante del amor!

Ruben Dario..